La
expansión de la inteligencia artificial (IA) no solo está transformando las
aplicaciones que usamos a diario; también está redefiniendo la infraestructura
que sostiene el mundo digital. El crecimiento de esta tecnología implica una
demanda energética sin precedentes: mientras una búsqueda en internet consume
cerca de 0.3 Wh (Watts-hora, una medida de la energía consumida), una consulta
realizada a través de una aplicación de IA requiere alrededor de 2.9 Wh, casi
diez veces más energía. Como consecuencia, la demanda eléctrica de los centros
de datos crecera un 160% hacia 2030, según estimaciones de Goldman Sachs
Research, una tendencia que está obligando a rediseñar la infraestructura que
sostiene el crecimiento de la inteligencia artificial.
Este
escenario impulsa una nueva generación de infraestructura crítica, capaz de
responder a cargas de trabajo cada vez más intensivas, con mayor eficiencia y
continuidad operativa.
En
Centroamérica, esta transformación ya comienza a reflejarse. Según el Índice
Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, Costa Rica, Guatemala y
República Dominicana lideran el llamado "despertar de los adoptantes
tardíos", gracias a mejoras en conectividad, talento humano y capacidades
digitales.
Costa
Rica lidera la región en habilidades profesionales vinculadas con inteligencia
artificial. Sin embargo, América Latina, que representa el 6.6% del PIB
mundial, capta apenas el 1.12% de la inversión global en IA. Reducir esa brecha
requerirá centros de datos más eficientes, resilientes y preparados para nuevas
cargas de trabajo.
Del
gabinete estático a la modularidad
Uno de
los principales retos de los centros de datos es crecer al ritmo que exige la
inteligencia artificial, sin ampliar significativamente su infraestructura
física. Los sistemas tradicionales hacían compleja y costosa esa expansión.
José
Alberto Llavot, gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider
Electric para México y Centroamérica, explica que "eran gabinetes grandes
y, como consecuencia, crecer en capacidad era muy complicado". Hoy, la
tendencia apunta hacia arquitecturas modulares que permiten ampliar la
capacidad de forma más rápida y eficiente.
Para
responder a este desafío, Schneider Electric presenta Galaxy VXL,
un sistema de alimentación ininterrumpida (UPS, por su siglas en inglés)
modular de alta eficiencia para centros de datos e infraestructura crítica, que
permite incrementar la capacidad conforme evolucionan las necesidades del
negocio sin reemplazar la infraestructura existente.
"Gracias
a su alta densidad, se logra una reducción de hasta el 70% del espacio físico
utilizado", señala Llavot. "Esto permite que instalaciones que antes
requerían 4.2 metros para proteger su energía ahora lo hagan en solo 1.2
metros, liberando espacio crítico para procesadores de inteligencia
artificial".
Continuidad
sin interrupciones
Además
del espacio, los centros de datos enfrentan otro reto crítico: garantizar la
continuidad operativa mientras responden a las exigencias de la inteligencia
artificial. Las cargas de trabajo son cada vez más dinámicas y la
infraestructura debe adaptarse sin afectar la disponibilidad de los servicios.
Para
responder a este desafío, Galaxy VXL incorpora la tecnología Live Swap, que
permite reemplazar módulos de potencia sin detener la operación del sistema. En
los equipos tradicionales era necesario apagar el UPS para realizar el
mantenimiento; ahora esas interrupciones se eliminan, evitando los tiempos muertos
que pueden traducirse en pérdidas económicas y afectar la continuidad de
procesos críticos.
"Ahora
basta con reemplazar el módulo de potencia mientras el sistema continúa
operando, garantizando la disponibilidad de los servicios digitales, incluso
durante las labores de mantenimiento", explica Llavot.
Hacer
más con cada Watt
El
crecimiento de la IA también está elevando la demanda eléctrica de los centros
de datos. Morgan Stanley Research estima que el consumo energético asociado a
la IA generativa crecerá un 70% anual hasta 2027. Según la Agencia
Internacional de la Energía (IEA), para 2026 estos centros consumirán tanta
electricidad como Japón. En este contexto, la eficiencia energética dejó de ser
únicamente un objetivo de sostenibilidad para convertirse en un factor clave de
competitividad.
Frente a
este escenario, Galaxy VXL ofrece una eficiencia de hasta 97.5%, reduciendo las
pérdidas de energía, el consumo eléctrico y la huella de carbono de las
organizaciones. "En grandes instalaciones, una mejora de apenas 1.5% en la
eficiencia puede representar ahorros de hasta $200,000 USD anuales en costos de
electricidad", explica José Alberto Llavot.
Además,
las baterías de iones de litio permiten recargas hasta tres veces más rápidas y
reducen la necesidad de refrigeración constante, optimizando aún más el consumo
energético.
Preparar
la infraestructura para la próxima generación de IA
Llavot
destaca que esta transformación coincide con un momento clave para Schneider
Electric, que este año celebra su 50 aniversario en Centroamérica, consolidando
su evolución de proveedor de infraestructura eléctrica a socio estratégico en
tecnología energética y transformación digital.
"La
inteligencia artificial está redefiniendo la infraestructura crítica. Nuestra
visión integra energía, software y automatización para ayudar a las
organizaciones a construir operaciones más eficientes, resilientes y
sostenibles. Con innovaciones como Galaxy VXL reafirmamos ese compromiso y
seguimos acompañando el crecimiento tecnológico de la región con soluciones
preparadas para los desafíos de la nueva era digital", afirma.
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