Hay tradiciones que comienzan mucho antes
de sentarse a la mesa. La preparación del fiambre reúne a las familias
alrededor de recetas que han pasado de generación en generación, pero la
experiencia no termina cuando el plato está listo. Elegir qué servir también forma parte de la celebración, y
el vino puede convertirse en una opción para acompañar ese momento de
encuentro.
Cada 1 de noviembre, vuelve una de las
expresiones gastronómicas más arraigadas del país, el fiambre, que tiene distintos
ingredientes y secretos que se conservan a través del tiempo, haciendo que cada
receta tenga una identidad propia y una manera particular de disfrutarse.
El fiambre tiene algo muy especial: reúne
diferentes sabores, aromas, colores, texturas e intensidades en una misma
experiencia. Al pensar en el vino que lo acompaña, no se trata de establecer
reglas, sino de encontrar opciones que permitan disfrutar la comida.
Una copa para acompañar la tradición
Abrir una botella, servir las copas y
elegir entre distintos tipos de vino permite que cada persona disfrute el
fiambre de forma especial, sin restarle protagonismo al plato.
“El vino tiene la capacidad de adaptarse
a diferentes ocasiones y gustos. En el caso del fiambre, podemos explorar desde
opciones frescas y aromáticas, hasta vinos de mayor estructura, dependiendo de
la preparación que llegue a la mesa”, agrega Juan José Sierra, Sommelier de Corchos.
La
diversidad de esta tradición también se refleja en las distintas
interpretaciones que cada cocinero aporta a la mesa. Una de ellas es la
propuesta de fiambre del chef José Barreda, del restaurante Aroa,
que se suma a las diferentes formas de disfrutar este platillo emblemático de
la gastronomía guatemalteca.
Tomando
en cuenta la variedad de ingredientes y sabores que caracterizan cada
preparación, Corchos comparte algunas recomendaciones de vinos para acompañar
el fiambre blanco:
·
Grand
Bateau Bordeaux Blanc: fresco y equilibrado, con una expresión cítrica
que acompaña bien los sabores y vegetales del fiambre.
·
Dr.
Loosen Dry Riesling:
aromático y
de perfil fresco, con una acidez que ayuda a equilibrar los distintos
ingredientes del plato.
·
Raventós
Blanc Blanc de Blancs: una alternativa espumosa que aporta burbujas y
frescura, ideal para limpiar el paladar entre cada bocado.
·
Oveja
Negra Reserva Rosé:
frutal y versátil, con una expresión ligera que funciona bien con preparaciones
de sabores variados.
·
Martín
Códax Marieta:
fresco y afrutado,
con un perfil ligero y aromático que acompaña el carácter más delicado del
fiambre blanco.
Para el fiambre rojo, Corchos
recomienda vinos con mayor presencia y estructura:
·
Gérard Bertrand Cote des Roses Pinot Noir: frutal y
elegante, con una expresión suave que permite acompañar los embutidos sin
restar protagonismo al plato.
·
Château des Jacques Morgon: de mayor
estructura y carácter, una opción para quienes buscan un vino con más presencia
frente a los sabores intensos del fiambre.
·
Oveja Negra The Bold: de perfil
intenso y expresivo, pensado para acompañar los ingredientes de sabor más
marcado que caracterizan al fiambre rojo.
·
Morgante Nero
d’Avola: frutal y estructurado, con mayor profundidad en boca y
suficiente presencia para equilibrar los sabores más contundentes del plato.
Para Corchos, esta tradición es una
oportunidad para descubrir diferentes vinos que pueden formar parte de la mesa
y sumar nuevos sabores a una fecha tan especial para las familias chapinas. “Una
copa de vino puede ser parte de esos momentos que compartimos alrededor de la
mesa. El fiambre reúne recetas, recuerdos e historias familiares, y cada año
nos brinda la oportunidad de mantener viva una tradición que forma parte de
nuestro país”, concluye Juan José Sierra.
El Sommelier extiende
la invitación a participar en una cata maridaje de fiambre guatemalteco,
elaborado por el chef José Barreda, del restaurante Aroa. La experiencia se
llevará a cabo el 23 de octubre en la tienda Corchos de zona 10, con un valor
de Q395 por persona.
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