La exposición conjunta de
los artistas Ermi Fernández y Douglas Franco entrelaza la naturaleza, la
figuración y el tejido social a través de una propuesta que rinde homenaje a la
memoria y la travesía de los materiales.
Las obras fusionan la impresión botánica con el lenguaje visual contemporáneo,
configurando un puente cultural entre Irlanda, España, México y Guatemala.
El circuito cultural de la capital recibe una de las propuestas más innovadoras
de la temporada con
«Tramas Convergentes»,
un proyecto colaborativo e interdisciplinario encabezado por la artista textil Ermi Fernández y el artista plástico Douglas Franco. La muestra plantea un diálogo inédito donde confluyen
la naturaleza, la figuración y las complejidades del tejido social.
Un proceso creativo arraigado en la materia
Las
piezas que componen la exposición parten de una base textural rica en historia
y trayectorias. Los soportes cobran vida propia mediante la técnica de
impresión botánica y el uso de tintes naturales aplicados sobre fibras nobles
como el lino, el algodón, elementos vegetales locales —tales como izote, piña y
achiote— y lana natural.
Sobre esta impronta
profundamente orgánica, Douglas Franco interviene con su característico
lenguaje visual, superponiendo figuras, metáforas y composiciones a través del
uso del acrílico, la tinta china y diversas técnicas mixtas. El resultado es una simbiosis visual y táctil que
desafía los límites tradicionales de ambas disciplinas.
Una travesía transoceánica convertida en arte
Uno de los pilares más fascinantes de
esta muestra es el periplo geográfico y la transformación que experimenta la
materia prima. La fibra de lana natural que da vida a parte de las
obras se origina en Irlanda, transita por España, llega a Guatemala y viaja
hacia México para someterse a un proceso creativo fundamental: la inmersión en
técnicas de teñido natural que la impregnan de pigmentos e identidad propia. Tras esta travesía transoceánica y cultural, el
material retorna para culminar su ciclo expositivo en una galería de arte en
Guatemala.
Un puente vivo entre
naciones
Para los creadores, esta interacción
intercultural entre Guatemala, Irlanda, España y México convierte a cada pieza
en un puente vivo. A medida que los procesos naturales y los
desplazamientos humanos se entrelazan, la obra actúa como un gesto de hermandad
—como manos que se estrechan— para crear un lenguaje plástico y textil que
trasciende las convenciones sociales. La exposición invita al espectador a detenerse,
contemplar el viaje de los materiales e interiorizar en la sensibilidad humana.
La muestra se encuentra abierta al público, ofreciendo
una experiencia inmersiva imperdible para los amantes del arte contemporáneo,
el diseño y las propuestas conceptuales con identidad global.
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