En un contexto global
donde las amenazas a la ciberseguridad aumentan de forma acelerada, millones de
personas se ven afectadas diariamente por fraudes, ciberacoso y robo de
identidad. Centroamérica no es ajena a este panorama, especialmente en una era
marcada por la expansión del Internet de las Cosas (IoT) y la integración de la
inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana.
ESET, compañía líder en
detección proactiva de amenazas, advierte que la información se ha convertido
en el recurso más valioso del mundo digital, al punto de ser considerada por
algunos expertos como el nuevo “oro”. Protegerla con estrategias robustas de
ciberdefensa es indispensable para asegurar la propiedad intelectual, los datos
sensibles de las personas y la continuidad operativa de empresas y gobiernos.
Los fraudes en línea
—como las estafas de inversión, compras falsas o engaños tipo phishing—
representan pérdidas millonarias cada año. Según un reciente estudio de McKinsey
& Company, la inversión global en ciberseguridad superó los US$200
mil millones en 2024, mientras que el Internet Crime Report 2024 del FBI
registró pérdidas por US$16,600 millones, un incremento del 33% respecto
al año anterior.
Amenazas crecientes en
la región
Entre los riesgos más
frecuentes destacan:
• Fraudes y phishing en
aumento.
Los ciberdelincuentes utilizan mensajes falsos enviados por correo, SMS o
aplicaciones de mensajería para engañar a los usuarios y dirigirlos a sitios
fraudulentos. En la región, por ejemplo, en El Salvador fue detectada una
campaña que simulaba notificaciones de fotomultas con el objetivo de robar
información confidencial.
• Ciberacoso y
grooming.
Jóvenes y adolescentes son las principales víctimas de estas prácticas que
proliferan en plataformas populares como Snapchat, una red social con más de
750 millones de usuarios mensuales. La naturaleza efímera de sus mensajes y sus
funciones basadas en IA facilitan entornos vulnerables para el acoso digital y
el grooming.
• Robo y suplantación
de identidad.
Impulsado por el auge del comercio electrónico, los videojuegos en línea y las
criptomonedas, este delito permite a los atacantes realizar compras, retirar
fondos, solicitar créditos o incluso alterar registros médicos en nombre de la
víctima.
Un ecosistema digital
que exige responsabilidad compartida
“En la actualidad,
cuando hablamos de ciberseguridad, debemos recordar que las empresas están
conformadas por personas y todos somos parte de un ecosistema”, explica Martina
López, especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica.
“No podemos hablar de un tipo de seguridad para el hogar y otro para la
empresa. La protección debe ser integral, pues todos manejamos datos y
cualquiera puede ser víctima de un ciberataque. Esto se vuelve más crítico
cuando la persona cumple un rol sensible dentro de su organización”.
López también destaca
que, ante el crecimiento del crimen cibernético, los avances como la
inteligencia artificial aplicada a la seguridad y la autenticación multifactor
son hoy herramientas indispensables para proteger a individuos, instituciones y
organizaciones.
Protección para una era
digital cada vez más compleja
ESET reitera que la
ciberseguridad no es un asunto exclusivo de especialistas. En un mundo donde
cada dispositivo está conectado, la responsabilidad de proteger la información
recae igualmente en empresas, gobiernos, familias y usuarios individuales.
Con su enfoque
proactivo y su experiencia en detección de amenazas, ESET continúa comprometida
en fortalecer la resiliencia digital de las personas y organizaciones en
Centroamérica, promoviendo buenas prácticas que reduzcan los riesgos y mitiguen
los efectos del cibercrimen.

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