Innovación en cáncer de hígado: nueva terapia biológica que combina dos poderosas moléculas está disponible en Guatemala
Los
pacientes con cáncer de hígado, también conocido como hepatocarcinoma (HCC), en
fases avanzadas o que no puede operarse, contarán con una nueva alternativa de
tratamiento. AstraZeneca pone a disposición de esta población la combinación de
Imfinzi (durvalumab) e Imjudo (tremelimumab), conocida como esquema STRIDE, una
novedad relevante en el tratamiento de esta enfermedad.
Este lanzamiento se apoya en los resultados del estudio clínico HIMALAYA, el
cual mostró que 1 de cada 3 pacientes tratados con este esquema continúa con
vida tres años después de iniciar el tratamiento, un dato que representa un
avance significativo frente a la opción utilizada hasta ahora. Esta nueva
alternativa terapéutica marca un cambio en el abordaje del hepatocarcinoma
avanzado, especialmente para aquellas personas que necesitan tratamientos
eficaces y con un perfil de tolerancia acorde a su situación clínica.
“El
hepatocarcinoma sigue siendo una patología con un impacto muy relevante en la
supervivencia y la calidad de vida de quienes lo padecen y, a pesar de los
avances registrados en los últimos años, continúa presentando opciones
limitadas para muchos pacientes, especialmente cuando existen otros problemas
de salud asociados. Nuestro objetivo es transformar la supervivencia de los pacientes
con cáncer de hígado y también, contribuir en la redefinición de la atención
oncológica a nivel mundial”, señaló el Dr. Andrés Rojas, Director Médico de
AstraZeneca para Centroamérica y Caribe.
“Guatemala es uno de los países más afectados por este tipo de cáncer en
la región de Centroamérica y Caribe, donde se sitúa entre los más frecuentes
tanto en hombres como en mujeres, con más de 2 mil casos al año. Además,
esta patología suele desarrollarse de forma silenciosa y, en ocasiones, no
presenta síntomas en etapas tempranas, lo que dificulta su detección”, añadió
el Dr. Rojas.
Como consecuencia de esta detección tardía, una parte importante de los
pacientes es diagnosticada cuando la enfermedad ya se encuentra en fases
avanzadas, momento en el que las opciones de tratamiento son más limitadas y
aumenta el riesgo de complicaciones asociadas a la progresión del cáncer. En estas etapas, la enfermedad puede
extenderse a otros órganos, como los pulmones, los ganglios linfáticos, los
huesos o el cerebro, lo que añade complejidad a su manejo.
Esta realidad refuerza la importancia de contar con alternativas
terapéuticas que se adapten a situaciones clínicas diversas, como el esquema
STRIDE (durvalumab y tremelimumab) que amplía las posibilidades de tratamiento
desde el inicio. Al mismo tiempo, la prevención y el control de los factores de
riesgo, como las enfermedades hepáticas crónicas y las infecciones por
hepatitis B y C, siguen siendo fundamentales.

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