De acuerdo con la Encuesta Global de la Semana de
Acción contra el Herpes Zóster 2026, realizada a más de 6.000 adultos viviendo
con condiciones crónicas de salud como: enfermedades cardiovasculares,
enfermedades renales, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma y
otras condiciones que pueden debilitar el sistema inmune; en 10 países.
· Más de la mitad
(54%) de los adultos mayores de 50 años encuestados, que viven con condiciones
crónicas de salud, nunca habían conversado sobre el herpes zóster con un
profesional sanitario (HCP)
· Un tercio de la
población encuestada (33%) dice que el dolor por herpes zóster les impidió
trabajar o asistir a eventos sociales
· El 78% de los
encuestados teme que esta enfermedad pueda alterar su vida diaria
· Los datos de las encuestas ponen de manifiesto la necesidad de conversaciones más informadas y proactivas sobre el herpes zóster con los profesionales sanitarios
El herpes zóster es una preocupación real para los
adultos mayores, especialmente para quienes tienen un sistema inmunológico
debilitado. Esta enfermedad es causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la
varicela. Tras haber padecido varicela, el virus permanece latente en el
organismo y puede reactivarse años después, afectando principalmente a personas
mayores de 50 años o con sistemas inmunológicos debilitados en cualquier
momento de sus vidas. Sus síntomas incluyen una erupción dolorosa con ampollas,
fiebre, fatiga y dolores intensos.
En este contexto, y en el marco de la Semana de
Acción contra el Herpes Zóster, liderada por GSK, se enfatiza la importancia de
la inversión en salud preventiva. Factores como el envejecimiento y las patologías
como el cáncer y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, pueden
debilitar el sistema inmunológico, aumentando el riesgo de desarrollar herpes
zóster, una enfermedad que afecta a 1 de cada 3 personas* a lo largo de su
vida.
A pesar de estos datos, persisten importantes
brechas de información, lo que ha contribuido a la circulación de ideas
equivocadas sobre el herpes zóster y sobre quiénes están realmente en riesgo.
Pero ¿cuáles son los mitos más comunes sobre el
herpes zóster?
Mito 1: Solo las personas mayores pueden
desarrollar herpes zóster
Realidad: Aunque el riesgo aumenta con la edad,
cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster. El
virus permanece en estado latente en el cuerpo y puede reactivarse en cualquier
momento.
Mito 2: El herpes zóster es el mismo virus que
causa el herpes genital o labial.
Realidad: El virus que causa la varicela y el
herpes zóster no es el mismo que provoca el herpes labial o genital. Son virus
de la misma familia, pero son totalmente diferentes al virus de la varicela
zóster que causa la varicela.
El herpes zóster es causado por el virus de la
varicela zóster, el cual solemos contraer en la infancia. Este virus permanece
de por vida en nuestro organismo y, con el tiempo, puede reactivarse como
herpes zóster.
Mito 3: Si nunca tuve varicela, no puedo tener
herpes zóster.
Realidad: Es cierto que si uno nunca tuvo contacto
con el virus de la varicela no es posible presentar luego un Herpes Zóster. Sin
embargo, es importante destacar que algunas personas pueden haber tenido una
manifestación leve de la varicela que haya pasado desapercibida. Esa persona a
pesar de no recordar haber manifestado la enfermedad tiene latente el virus,
por lo cual puede reactivarse luego como herpes zóster.
Mito 4: El herpes zóster es altamente contagioso.
Realidad: El herpes zóster solo se transmite si hay
contacto directo con las lesiones abiertas. Además, la persona expuesta
desarrollará varicela, no herpes zóster, si nunca ha tenido varicela antes.
Mito 5: Tener herpes zóster es señal de mala salud.
Realidad: Aunque tener un sistema inmunológico
debilitado puede aumentar el riesgo de contraer herpes zóster, muchas personas
sanas también pueden desarrollarlo. Factores como el estrés, la edad
(especialmente en personas de 50 años o más) y ciertos medicamentos pueden
contribuir a su aparición.
Mito 6: Si ya tuve herpes zóster, no volveré a
tenerlo.
Realidad: Aunque es menos común, una persona puede
desarrollar herpes zóster más de una vez.
Mito 7: El herpes zóster solo causa sarpullido.
Realidad: Además del sarpullido, el herpes zóster
puede causar dolor intenso, fiebre, fatiga y dolor de cabeza. En algunos casos,
puede derivar en neuralgia postherpética, un dolor persistente incluso después
de que la erupción haya desaparecido.
El herpes zóster es una enfermedad seria y rodeada
de mitos, por lo que contar con información clara y basada en evidencia resulta
fundamental. En este contexto, Alexander Liakos, vicepresidente de Asuntos
Médicos Globales en GSK, comentó: "Muchos adultos saben que su
condición crónica de salud requiere un manejo regular, pero puede que no se den
cuenta de cómo también puede afectar a su sistema inmunitario. A medida que
nuestra inmunidad disminuye de forma natural con la edad, condiciones como la
diabetes y las enfermedades renales pueden afectar al sistema inmunitario.
Otras enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas, EPOC o asma, también
aumentan significativamente el riesgo de desarrollar herpes zóster. Comprender
estos factores de riesgo es un paso importante para priorizar el herpes zóster
como parte de la conversación sobre el envejecimiento saludable."
Los resultados de la Encuesta Global de la Semana
de Acción contra el Herpes Zóster 2026, ponen de manifiesto la necesidad de
fortalecer la educación en salud pública y de promover conversaciones más
informadas y oportunas sobre el herpes zóster entre los adultos y los
profesionales de la salud. Comprender cómo el envejecimiento y ciertas enfermedades
crónicas pueden debilitar el sistema inmunológico permite anticiparse a los
riesgos y tomar decisiones basadas en evidencia como parte de la atención
rutinaria en adultos de 50 años o más. En un contexto de envejecimiento
poblacional y aumento de condiciones crónicas, avanzar hacia un enfoque
preventivo resulta clave para reducir complicaciones asociadas al herpes zóster
y proteger la calidad de vida a largo plazo.

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