Maíz y frijol biofortificado para fortalecer prácticas agrícolas y la nutrición escolar en Guatemala
En
Guatemala, donde el maíz y el frijol forman parte esencial de la alimentación
diaria, impulsar el valor nutricional de estos cultivos representó una
oportunidad concreta para mejorar la salud y el bienestar de miles de personas,
al tiempo que se generaron nuevas prácticas de siembra con semillas biofortificadas
por parte de agricultores locales.
Según el Banco Mundial, las deficiencias de micronutrientes —como el hierro y el zinc— constituyen un problema de salud pública en el país. Estas se asocian con importantes efectos adversos para la salud, entre ellos el deterioro del desarrollo cognitivo, una mayor susceptibilidad a infecciones y la anemia, especialmente entre poblaciones vulnerables como niños y mujeres. Casi la mitad de los niños en edad preescolar presentan retraso en el crecimiento, un indicador de desnutrición crónica.
Con
este objetivo, Cargill, en alianza con HarvestPlus, lanzó en el país
NutriHarvest, una iniciativa orientada a ampliar el acceso a alimentos más
nutritivos y a fortalecer las capacidades productivas y la resiliencia de las comunidades
agrícolas. En Guatemala, el proyecto integró maíz biofortificado con zinc y
frijol biofortificado con hierro en programas de alimentación escolar,
estableciendo un modelo que conecta la producción agrícola local con las
necesidades nutricionales de los estudiantes.
Importancia
de la biofortificación de cultivos
La
biofortificación es un proceso mediante el cual los cultivos incrementan de
forma natural su contenido de micronutrientes esenciales como el zinc y el hierro,
lo que permite enriquecer los alimentos sin modificar los hábitos alimentarios
tradicionales. Estos cultivos forman parte esencial de la dieta en el país y,
en sus versiones biofortificadas, han demostrado aportar mayores niveles de
micronutrientes clave para contribuir a la mejora de la nutrición de la
población.
En
las comunidades asistidas, los agricultores observaron beneficios concretos en
el cultivo de estas variedades, como una mejor tasa de germinación y mayor
resistencia a condiciones climáticas, factores que pueden fortalecer la
seguridad alimentaria de sus hogares.
Este
esfuerzo forma parte del compromiso de Cargill de contribuir a sistemas
alimentarios más seguros, sostenibles y accesibles, trabajando junto a
aliados estratégicos para mejorar la seguridad alimentaria y fortalecer las
comunidades donde opera.
“En
Cargill trabajamos para conectar la producción agrícola con las necesidades
reales de las comunidades. A través de NutriHarvest, buscamos y logramos ampliar
el acceso a alimentos más nutritivos, al mismo tiempo que fortalecimos las
capacidades de los agricultores y contribuimos a construir sistemas
alimentarios más resilientes en el país”, afirmó Liliana Barahona, gerente senior
de Sostenibilidad de Cargill.
Impacto
alcanzado
Para
fortalecer y complementar las comidas escolares, la iniciativa incluyó la
provisión de semillas biofortificadas y capacitación agronómica para
agricultores, en coordinación con Semilla Nueva, una ONG local especializada en
agricultura y nutrición. Asimismo, opera en alianza con el Banco de Alimentos
Desarrollo en Movimiento (DEM), para facilitar la distribución del nutritivo
grano a centros educativos.
A
nivel comunitario, estas acciones no solo fortalecen la producción agrícola,
sino que también impactan directamente en la disponibilidad de alimentos para
las familias productoras y en la generación de nuevas oportunidades para los
agricultores locales.
En
total, se proyecta la distribución de aproximadamente 13 toneladas métricas
de maíz y 5 toneladas de frijol biofortificado, destinadas a abastecer a cuatro
escuelas objetivo, las cuales ya se encuentran recibiendo el grano.
“Al
apoyar a los agricultores en la producción de variedades biofortificadas, esta
iniciativa transforma la innovación agrícola en una mejor nutrición para los
niños en una etapa crítica de su crecimiento y desarrollo, demostrando cómo la
agricultura puede generar beneficios nutricionales a gran escala”, afirmó Arun
Baral, CEO de HarvestPlus.
NutriHarvest también se está implementando en India, Kenia y Tanzania, como parte de un esfuerzo global orientado a fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional mediante la producción y el consumo de alimentos más nutritivos.
Con
el lanzamiento de NutriHarvest en Guatemala, Cargill y HarvestPlus impulsan
soluciones que integran nutrición, agricultura y desarrollo comunitario, en
línea con el propósito de Cargill de nutrir al mundo de manera segura,
responsable y sostenible.



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