Durante
los primeros años de vida, los niños exploran activamente el mundo que los
rodea: juegan, tocan objetos y comienzan a socializar con mayor frecuencia,
especialmente a partir de los dos años. Esta etapa, clave para su desarrollo,
también incrementa su exposición a virus y bacterias, haciendo que las
infecciones respiratorias y gastrointestinales sean una preocupación recurrente
en la infancia.
Actualmente,
los especialistas destacan que la alimentación también influye en el bienestar
futuro y en la prevención de enfermedades en la adultez. En este contexto, el
Dr. José Fernando Menéndez, pediatra especializado en gastroenterología y
nutrición pediátrica, comparte tres recomendaciones clave para apoyar la salud
digestiva y fortalecer las defensas naturales desde edades tempranas.
1. Promover hábitos
saludables desde los primeros años
De
acuerdo con el pediatra, los primeros cinco años representan una etapa decisiva
para el desarrollo integral de los niños. Durante este período se establecen
bases importantes relacionadas con el desarrollo neurológico, cognitivo y
metabólico, por lo que mantener hábitos saludables desde edades tempranas
resulta fundamental.
El especialista
recomienda priorizar una alimentación variada y equilibrada, acompañada de una adecuada
hidratación, actividad física y rutinas saludables que contribuyan al bienestar
infantil y favorezcan un crecimiento adecuado.
2. Comprender el rol de
los probióticos
La
evidencia científica ha otorgado un rol cada vez más relevante a la microbiota
intestinal y a su estrecha relación con el sistema inmunológico. En este
contexto, los probióticos han cobrado protagonismo dentro de la nutrición
moderna por su capacidad para contribuir al equilibrio de la flora intestinal y
apoyar el bienestar digestivo desde edades tempranas.
“Durante
muchos años creímos que todas las bacterias eran malas. Hoy entendemos que
existen bacterias beneficiosas que desempeñan funciones importantes para el
organismo. Los probióticos son bacterias seguras y estudiadas científicamente
que ayudan a mantener el equilibrio intestinal y favorecen distintas funciones
relacionadas con la salud”, explicó el Dr. Menéndez.
Entre las
cepas con mayor respaldo científico se encuentra L. rhamnosus,
ampliamente estudiada por su impacto positivo en la salud digestiva infantil y
su contribución al adecuado funcionamiento del sistema inmune. Diversos
estudios han asociado su consumo con una reducción de hasta 38% en el riesgo de
infecciones respiratorias, hasta 60% en infecciones gastrointestinales y una
disminución de 19% en el uso de antibióticos en niños, reforzando su valor como
aliado para proteger las defensas naturales desde la infancia.
3. Buscar soluciones
nutricionales respaldadas por la ciencia
El
especialista también enfatiza la importancia de optar por soluciones
nutricionales desarrolladas específicamente para cada etapa de crecimiento, que
incorporen ingredientes funcionales con respaldo científico y respondan a
necesidades concretas como el bienestar digestivo y el fortalecimiento de las
defensas naturales. La evolución de la nutrición infantil ha permitido avanzar
hacia propuestas más integrales, enfocadas no solo en complementar la
alimentación diaria, sino en acompañar el desarrollo físico, cognitivo e
inmunológico de los niños.
Nutrición
especializada para cada etapa
En este
contexto, Nestlé continúa fortaleciendo la innovación de su portafolio a través
de NIDO, con un enfoque de nutrición especializada para niños mayores de 24
meses. Sus recetas integran una combinación de 13 vitaminas y 11 minerales
esenciales, adaptada a las necesidades de esta etapa del crecimiento, que
contribuye al desarrollo muscular y cognitivo.
En línea
con estos avances científicos, NIDO® 1+ incorpora el probiótico L. rhamnosus,
aportando hasta un billón de probióticos en
dos vasos al día. Este probiótico ha sido asociado con una reducción de
infecciones respiratorias y gastrointestinales en la infancia.
Entre
estas innovaciones se encuentra NIDO 1+ Deslactosada, desarrollada para brindar
beneficios digestivos gracias a su receta reducida en lactosa en un 86% e
incorpora además fibras prebióticas y probióticas, para apoyar el bienestar
digestivo y las defensas naturales de los niños.
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