Feria Alimentaria 2026 abre sus puertas y reafirma su aporte al dinamismo económico del sector gastronómico y alimentario de Guatemala

Con el propósito de continuar impulsando el crecimiento, la innovación y las oportunidades de negocio de la industria gastronómica y alimentaria del país, fue inaugurada Feria Alimentaria 2026, que este año celebra tres décadas de trayectoria bajo el concepto “30 años conectando industria, innovación y futuro”. El evento se desarrolla del 7 al 9 de septiembre en Tikal Futura Hotel & Convention Center y culminará el 10 de septiembre con la tradicional Muestra Gastronómica.  Durante su 30.ª edición, Feria Alimentaria se consolida como una plataforma que conecta a restaurantes, chefs, productores, proveedores, especialistas y empresas, promoviendo el intercambio comercial, la generación de oportunidades y la profesionalización del sector. La edición de aniversario cuenta con una vitrina comercial de más de 200 stands y la participación de más de 120 empresas.  Más allá de ser un punto de encuentro para la industria, Feria Alimentaria contribuye al dinamismo de la economía nac...

El envejecimiento poblacional plantea nuevos retos para la salud en América Latina

 

América Latina atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento poblacional que plantea nuevos desafíos para los sistemas de salud. De acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para 2030 las personas mayores de 60 años superarán en número a los menores de 15 años en la región.

El aumento de la esperanza de vida, que ha crecido aproximadamente tres años tanto en hombres como en mujeres, también hace necesario prestar mayor atención a los cambios que experimenta el organismo con el paso del tiempo, entre ellos la inmunosenescencia, un proceso natural asociado al envejecimiento que modifica progresivamente el funcionamiento del sistema inmunitario.

La inmunosenescencia afecta tanto la inmunidad innata, conformada por las defensas con las que nace una persona, como la inmunidad adaptativa o adquirida, que se desarrolla durante la vida a través de la exposición a microorganismos y la vacunación.

Estos cambios pueden reducir la capacidad de los adultos mayores para responder ante determinadas infecciones y disminuir la respuesta a algunas vacunas. También pueden estar relacionados con una mayor presencia de inflamación de bajo grado, así como con una mayor incidencia de ciertos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes.

Aunque se trata de un proceso natural del envejecimiento, existen estrategias que pueden contribuir a disminuir sus efectos y favorecer una mejor respuesta inmunitaria. Entre ellas destacan la adopción de hábitos saludables y el mantenimiento de la vacunación de acuerdo con las recomendaciones médicas.

En algunos casos, la protección proporcionada por determinadas vacunas puede disminuir con el tiempo, por lo que pueden recomendarse dosis adicionales o de refuerzo en adultos. Estas medidas buscan reducir el riesgo de enfermedades y contribuir a mantener la resiliencia del sistema inmunológico.

“La vacunación es una de las estrategias más exitosas en salud pública no solo para prevenir enfermedades graves, sino también para reducir el riesgo de complicaciones en los adultos mayores, como el deterioro funcional, la hospitalización y la descompensación de enfermedades crónicas”, comenta el Dr. Sebastian Ospina, gerente médico de Vacunas para el Clúster Norte de Latinoamérica en Pfizer.

El especialista agrega que la vacunación también tiene un impacto que trasciende la salud individual, ya que contribuye a reducir la carga de las enfermedades infecciosas sobre los sistemas sanitarios y permite destinar recursos a otras necesidades, favoreciendo el desarrollo de sociedades más saludables y resilientes.

Las vacunas no revierten el envejecimiento biológico del sistema inmunitario, pero pueden ayudar a mitigar algunas de sus consecuencias funcionales al reforzar la memoria inmunológica adaptativa y favorecer la activación de la inmunidad innata.

Inmunosenescencia y enfermedades respiratorias

Uno de los ámbitos en los que la inmunosenescencia adquiere especial relevancia es la salud respiratoria. Durante la vejez, los cambios en el sistema inmunitario pueden influir en el desarrollo y evolución de enfermedades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y diferentes infecciones respiratorias.

El Dr. David De Luna, médico infectólogo dominicano, señala que uno de los principales desafíos para los adultos mayores son las enfermedades respiratorias agudas provocadas por virus como la influenza y el virus respiratorio sincitial (VRS), además de infecciones bacterianas como las ocasionadas por Streptococcus pneumoniae, conocido como neumococo.

La influenza, el SARS-CoV-2 —virus causante de la COVID-19— y el VRS pueden provocar desde infecciones leves o asintomáticas hasta cuadros graves en los adultos mayores. En determinados casos, estas enfermedades pueden generar dificultad respiratoria, complicaciones pulmonares y cardiovasculares, agravamiento de padecimientos crónicos e incluso la muerte.

La neumonía también representa una preocupación importante. Puede estar asociada a diferentes microorganismos respiratorios, incluidos los virus mencionados y la bacteria del neumococo. Según los datos citados, esta infección respiratoria provoca la muerte de un adulto mayor cada 29 segundos, con un impacto especialmente importante en entornos de bajos recursos y con acceso limitado a servicios médicos.

Asimismo, la incidencia de neumonías bacterianas en personas mayores de 65 años puede triplicar la registrada en la población joven.

“La vacunación es importante en el proceso de la inmunosenescencia, ya que es una herramienta que ayuda a conservar la capacidad de respuesta del sistema inmunológico frente a los cambios relacionados con el paso de los años”, explica De Luna.

El especialista destaca que determinadas vacunas pueden incorporar nuevas defensas que permitan al organismo combatir determinados microorganismos y reducir la posibilidad de desarrollar enfermedades como la neumonía.

Inmunofitness: hábitos para un envejecimiento saludable

Ante el crecimiento de la población adulta mayor, el desafío no consiste únicamente en vivir más años, sino en hacerlo con la mejor calidad de vida posible.

En este contexto surge el concepto de “inmunofitness”, un enfoque que busca promover hábitos a lo largo de la vida para favorecer una adecuada respuesta del sistema inmunitario y contribuir a retrasar su deterioro asociado con el envejecimiento.

Además de mantener al día el esquema de vacunación de acuerdo con la recomendación médica, este enfoque contempla prácticas como:

  • Realizar actividad física: el ejercicio puede contribuir al fortalecimiento del sistema inmunitario.
  • Mantener una alimentación saludable: una nutrición adecuada es fundamental para el funcionamiento de las defensas del organismo.
  • Evitar el consumo de tabaco: abandonar o prevenir el consumo de productos de tabaco contribuye a proteger la salud.
  • Evitar el consumo de alcohol: reducir o eliminar su consumo forma parte de los hábitos asociados con un envejecimiento saludable.
  • Controlar el estrés: cuidar la salud mental y manejar adecuadamente el estrés también puede favorecer el bienestar general.
  • Prevenir caídas y lesiones: adoptar medidas de seguridad es especialmente importante en adultos mayores, ya que un sistema inmunitario debilitado puede dificultar o prolongar la recuperación.

El envejecimiento poblacional también plantea la necesidad de desarrollar entornos más favorables para las personas mayores y fortalecer servicios de salud integrados y centrados en la persona, especialmente desde la atención primaria.

De esta manera, la combinación de hábitos saludables, prevención y vacunación puede contribuir a que el aumento de la esperanza de vida esté acompañado de una mayor calidad de vida y de una mejor preparación frente a los desafíos que implica el envejecimiento del sistema inmunitario.

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