Equivocarse barato: por qué los emprendedores deben aprender a probar antes de arriesgar

  Emprender significa tomar decisiones con información incompleta. Una idea puede parecer prometedora en el papel y, sin embargo, no funcionar cuando llega al mercado. Frente a esta realidad, aprender a equivocarse puede ser una de las herramientas más valiosas para desarrollar un proyecto empresarial. La clave está en equivocarse rápido, barato y con un propósito claro: aprender. En lugar de invertir grandes cantidades de dinero y tiempo en desarrollar una solución para descubrir demasiado tarde que no resulta viable, quienes emprenden pueden diseñar pequeños experimentos que les permitan poner a prueba sus ideas, identificar errores y realizar ajustes antes de asumir mayores riesgos. Esta filosofía parte de una premisa sencilla: un error temprano puede ahorrar un error mucho más costoso después. «En emprendimiento no buscamos que las personas nunca se equivoquen. Buscamos que aprendan a equivocarse de manera inteligente. Si una hipótesis no funciona, lo importante es descubrirl...

Amcham presenta: tras bambalinas del combustible lo que está pasando en el mercado mundial y por qué importa en Guatemala

 

Con el objetivo de profundizar en la situación que atraviesa el mercado mundial de combustibles y comprender sus implicaciones para Guatemala, AmCham desarrolló el encuentro “Tras bambalinas del combustible: lo que está pasando en el mercado mundial y por qué importa en Guatemala”, un espacio de conversación y análisis con Jorge A. Padilla, Managing Director en la práctica de Comunicación Estratégica de FTI Consulting en México, con amplia experiencia en asuntos públicos y asesoría a empresas de los sectores de energía, infraestructura e industria, que permitió conocer los factores que influyen en los precios de la gasolina y el diésel.

La actividad dio inicio con un análisis del contexto internacional, destacando que la crisis actual trasciende la disponibilidad de petróleo crudo. La guerra entre Rusia y Ucrania, los ataques a refinerías e infraestructura energética, las afectaciones en Medio Oriente y las restricciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz han reducido la disponibilidad de combustibles terminados, generando presión sobre los precios internacionales.

A estas condiciones se suma una presión estacional sobre la demanda, especialmente del diésel, cuyo uso va más allá del transporte y se extiende a actividades agrícolas, industriales y de generación eléctrica. Por ello, las limitaciones en su disponibilidad pueden traducirse en mayores costos de producción, transporte y energía.

En este contexto, la conversación permitió comprender por qué Guatemala es particularmente vulnerable a esta coyuntura, debido a su dependencia de las importaciones para abastecer la demanda nacional de gasolina y diésel. Esta condición convierte al país en tomador de precios internacionales, lo que significa que adquiere estos combustibles bajo las condiciones del mercado mundial.

Ante esta problemática, también se abordaron diferentes alternativas que distintos países han implementado para contrarrestar el impacto de los incrementos internacionales. A través del análisis de estas medidas, se destacó que no existe una fórmula que elimine el costo de la crisis, sino diferentes mecanismos que determinan cómo se distribuye entre consumidores, empresas y Estado.

Es así, que se resaltó la importancia de evaluar no solo el alivio que estas alternativas pueden representar en el corto plazo, sino también su sostenibilidad si los precios internacionales tardan en normalizarse.

“La experiencia internacional demuestra que ninguna alternativa hace desaparecer el costo de la crisis; lo que cambia es quién lo absorbe, durante cuánto tiempo y con qué consecuencias fiscales y económicas. La clave es entender qué factores encarecen el combustible en cada etapa de la cadena, más allá de quién lo vende”, afirmó Jorge A. Padilla.

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