Con el objetivo de profundizar en la situación que
atraviesa el mercado mundial de combustibles y comprender sus implicaciones
para Guatemala, AmCham desarrolló el encuentro “Tras bambalinas del
combustible: lo que está pasando en el mercado mundial y por qué importa en
Guatemala”, un espacio de conversación y análisis con Jorge A. Padilla,
Managing Director en la práctica de Comunicación Estratégica de FTI Consulting
en México, con amplia experiencia en asuntos públicos y asesoría a empresas de
los sectores de energía, infraestructura e industria, que permitió conocer los
factores que influyen en los precios de la gasolina y el diésel.
La actividad dio inicio con un análisis del contexto
internacional, destacando que la crisis actual trasciende la disponibilidad de
petróleo crudo. La guerra entre Rusia y Ucrania, los ataques a refinerías e
infraestructura energética, las afectaciones en Medio Oriente y las
restricciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz han reducido la
disponibilidad de combustibles terminados, generando presión sobre los precios
internacionales.
A estas condiciones se suma una presión estacional
sobre la demanda, especialmente del diésel, cuyo uso va más allá del transporte
y se extiende a actividades agrícolas, industriales y de generación eléctrica.
Por ello, las limitaciones en su disponibilidad pueden traducirse en mayores
costos de producción, transporte y energía.
En este contexto, la conversación permitió comprender
por qué Guatemala es particularmente vulnerable a esta coyuntura, debido a su
dependencia de las importaciones para abastecer la demanda nacional de gasolina
y diésel. Esta condición convierte al país en tomador de precios
internacionales, lo que significa que adquiere estos combustibles bajo las
condiciones del mercado mundial.
Ante esta problemática, también se abordaron
diferentes alternativas que distintos países han implementado para
contrarrestar el impacto de los incrementos internacionales. A través del
análisis de estas medidas, se destacó que no existe una fórmula que elimine el
costo de la crisis, sino diferentes mecanismos que determinan cómo se
distribuye entre consumidores, empresas y Estado.
Es así, que se resaltó la importancia de evaluar no
solo el alivio que estas alternativas pueden representar en el corto plazo,
sino también su sostenibilidad si los precios internacionales tardan en
normalizarse.
“La experiencia internacional demuestra que ninguna
alternativa hace desaparecer el costo de la crisis; lo que cambia es quién lo
absorbe, durante cuánto tiempo y con qué consecuencias fiscales y económicas.
La clave es entender qué factores encarecen el combustible en cada etapa de la
cadena, más allá de quién lo vende”, afirmó Jorge A. Padilla.
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