ESET, compañía
líder en detección proactiva de amenazas, presenta un análisis del mapa del
cibercrimen en América Latina basado en su telemetría, con datos recopilados
durante el último año. El estudio observa cómo se distribuyen las amenazas en
distintos países de la región y cuáles son las principales detecciones
registradas en cada uno.
El análisis
identifica a Perú, México, Argentina, Brasil y Colombia como los países con
mayor actividad de malware en América Latina. Si bien cada territorio presenta características
propias, también es posible identificar patrones comunes en las campañas de
cibercrimen, como la presencia recurrente de ciertas familias de malware
utilizadas en distintos países.
“Al analizar la
telemetría de la región es posible observar que muchas amenazas se repiten en
distintos países. Esto puede indicar cooperación entre grupos que operan en
América Latina o que un mismo grupo está distribuyendo variantes específicas de
malware en varios territorios”, comenta Daniel Cunha Barbosa, especialista en
seguridad informática de ESET Latinoamérica.
En Perú, país que
encabeza la lista, se registró un crecimiento gradual en las detecciones de
amenazas y en algunos casos se convirtió en el punto inicial de campañas que
luego se extendieron a otros países latinoamericanos. Muchos de los ataques
están dirigidos a organismos gubernamentales y sectores críticos. Entre las
amenazas más detectadas se encuentran Backdoor.Win32/Tofsee,
Trojan.PDF/Phishing.D.Gen y Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS.
México ocupa el
segundo lugar en el ranking de detecciones. Se trata de un objetivo
significativo para los ciberdelincuentes, con una fuerte incidencia de phishing
y ransomware impulsados por campañas de ingeniería social. Entre las
principales detecciones se destacan
Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS,Trojan.PDF/Phishing.A.Gen y
Trojan.Win32/Spy.Banker.AEHQ.
Argentina se
ubica en el tercer lugar, con un incremento sostenido en los ataques
registrados. Los sectores más afectados incluyen el área de salud y el sector
público. Entre las amenazas más detectadas se encuentran
Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS, Trojan.Win32/Exploit.CVE-2012-0143.A y
Trojan.HTML/Phishing.Agent.AUW.
Brasil aparece en
cuarto lugar y, tal como se ha observado en análisis anteriores, el tipo de
amenaza que más afecta al país es el troyano bancario. En este caso, las
detecciones más frecuentes fueron Trojan.JS/Spy.Banker.KN,Trojan,
Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS y Trojan.HTML/Phishing.Agent.BGB.
Colombia completa
el listado con un crecimiento acelerado en el volumen de ataques por
organización, con especial énfasis en campañas de malware y la explotación de
vulnerabilidades conocidas. Entre las amenazas más detectadas se encuentran
Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS, Trojan.PDF/Phishing.D.Gen y
Trojan.Win64/Kryptik.EDF.
El análisis
también destaca la presencia recurrente de Rugmi en distintos países de la
región. Este tipo de malware funciona como downloader, es decir, permite
analizar la infraestructura del entorno comprometido antes de desplegar la
carga maliciosa final.
“El uso de etapas
previas a la infección permite a los atacantes analizar el entorno comprometido
antes de continuar con el ataque. Este enfoque dificulta que los equipos de
seguridad identifiquen rápidamente qué tipo de amenaza están enfrentando y
complica el análisis del artefacto principal”, agrega Barbosa.
Otro aspecto
relevante es la alta presencia de detecciones de phishing genérico,
identificadas como Trojan.PDF/Phishing y Trojan.HTML/Phishing. Estas
detecciones incluyen diferentes variantes, pero se consideran genéricas porque
no es posible asociarlas directamente con amenazas más estructuradas.
Por último, el
análisis también resalta la detección del exploit CVE-2012-0143 en Argentina,
una amenaza que aprovecha un manejo inadecuado de la memoria en herramientas de
la suite Office. A pesar de su antigüedad —más de catorce años—, continúa
siendo efectiva para los ciberdelincuentes debido al número de detecciones
observadas.
Desde ESET
señalan que, aunque el panorama tecnológico de cada país es heterogéneo, las
similitudes en los enfoques utilizados por los ciberdelincuentes sugieren que
estrategias de protección similares pueden aplicarse de forma eficiente en
distintos entornos.
Entre las
principales recomendaciones para reducir el riesgo de incidentes se encuentran
mantener los sistemas actualizados, proteger todos los dispositivos dentro de
la infraestructura y aprovechar fuentes de inteligencia de amenazas externas
que permitan fortalecer las capacidades de defensa de las organizaciones.
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