Aires acondicionados,
hornos eléctricos, cargadores para vehículos y equipos para pequeños
emprendimientos forman cada vez más parte de la vida cotidiana en los hogares.
Sin embargo, incorporar estos dispositivos sin revisar la capacidad de la
instalación eléctrica puede generar sobrecargas, sobrecalentamientos y otras
condiciones de riesgo que comprometen la seguridad de las viviendas.
Uno de los elementos que
requiere especial atención es la acometida eléctrica, el punto de conexión
entre la red pública de distribución y la instalación de una vivienda. Su
correcto dimensionamiento, junto con el estado del tablero, los circuitos y los
sistemas de protección, es fundamental para responder de manera segura a las
nuevas demandas de consumo.
“Los hogares están
incorporando cada vez más equipos eléctricos, pero sus instalaciones no siempre
se actualizan para responder a esa demanda. La acometida es uno de los puntos
que deben revisarse, porque forma parte del sistema que permite llevar la energía
de manera segura a la vivienda. Cuando se aumenta el consumo sin una evaluación
técnica, pueden aparecer condiciones de riesgo que muchas veces pasan
inadvertidas”, explicó Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios para
Centroamérica de Schneider Electric.
Una vivienda construida
hace 20 años, por ejemplo, puede haber sido diseñada para una demanda eléctrica
muy distinta a la actual. Si con el tiempo sus habitantes incorporan aires
acondicionados, hornos eléctricos o cargadores de vehículos sin revisar la instalación,
podrían comenzar a presentarse señales de alerta, como interruptores que se
disparan frecuentemente, tomacorrientes que se calientan, olores a plástico
recalentado o luces que parpadean. Estas situaciones requieren una evaluación
profesional para identificar su origen y prevenir incidentes.
Las
fallas eléctricas, un riesgo presente en la región
Las estadísticas de
incendios estructurales en Centroamérica evidencian la importancia de contar
con instalaciones eléctricas seguras y darles mantenimiento periódico.
En Costa Rica, un análisis
del Cuerpo de Bomberos divulgado por la Revista CFIA señala que entre 2014 y
2024 se registraron 11.217 incendios estructurales, un promedio aproximado de
1.020 al año. Entre los incidentes en los que se logró determinar el origen, el
43% estuvo relacionado con fallas eléctricas. Durante el período analizado
también se contabilizaron 166 fallecimientos asociados con incendios
estructurales.
En Panamá, el Cuerpo de
Bomberos reportó 597 incendios estructurales durante 2025. Asimismo, hasta
agosto de 2024 había atendido 906 casos de desperfectos eléctricos, 48 más que
en el mismo período de 2023. Entre los factores de riesgo identificados por la
institución se encuentran la falta de mantenimiento, la sobrecarga de equipos,
el uso de materiales no certificados y la contratación de personal no
calificado, según información divulgada en el país.
Estas cifras reflejan un
desafío de seguridad que también resulta relevante para Guatemala y el resto de
Centroamérica, especialmente ante el crecimiento de la demanda eléctrica
residencial. Si bien las fallas eléctricas pueden tener diferentes orígenes y
no todas están relacionadas con la acometida, los datos refuerzan la necesidad
de revisar integralmente las instalaciones.
Hogares
más electrificados requieren instalaciones preparadas para el futuro
El aumento del consumo
energético residencial no responde únicamente a la incorporación de
electrodomésticos. La movilidad eléctrica, los sistemas de climatización, los
paneles solares y las baterías de almacenamiento también están transformando la
manera en que los hogares utilizan y gestionan la energía.
En Costa Rica, por ejemplo,
se contabilizan 41.502 vehículos eléctricos, entre automóviles, motocicletas,
camiones y autobuses, según datos divulgados por ASOMOVE. Aunque no todos
corresponden a vehículos de uso particular, la expansión de esta tecnología
evidencia nuevas necesidades de infraestructura eléctrica y recarga.
En viviendas de Costa Rica,
Guatemala y Panamá, la incorporación de equipos de mayor consumo o de sistemas
de generación y almacenamiento de energía requiere evaluar las condiciones de
la instalación existente y determinar si es necesario realizar adecuaciones.
La acometida, el medidor,
el tablero eléctrico, los conductores, las protecciones y la puesta a tierra
forman parte de un sistema que debe funcionar de manera coordinada. Por ello,
reemplazar un componente aislado no necesariamente resuelve las deficiencias de
una instalación.
“No debemos esperar a que
ocurra un incidente para revisar una instalación eléctrica. Si los
interruptores se disparan constantemente, los tomacorrientes se calientan o
aparecen olores a recalentamiento, es necesario acudir a un profesional
calificado. La prevención comienza por identificar estos riesgos y asegurarse
de que todos los componentes de la instalación respondan a las necesidades
reales del hogar”, agregó Campos.
La especialista también
destacó que las intervenciones deben cumplir con la normativa y los requisitos
técnicos vigentes en cada país, así como con las disposiciones de las empresas
distribuidoras de electricidad. Además, es fundamental utilizar materiales y
dispositivos certificados, adecuados para las características de cada
instalación.
Cinco
recomendaciones para prevenir riesgos eléctricos en el hogar
Schneider Electric comparte
cinco medidas que pueden ayudar a identificar condiciones de riesgo y
fortalecer la seguridad de las instalaciones residenciales:
1.
Revisar la capacidad de la instalación antes
de aumentar el consumo. Al incorporar aires acondicionados, hornos
eléctricos, cargadores de vehículos u otros equipos de alta demanda, es
importante que un profesional calificado evalúe la capacidad de la acometida,
el tablero y los circuitos, y determine si requieren adecuaciones.
2.
Reconocer las señales de alerta.
Interruptores que se disparan frecuentemente, tomacorrientes calientes, olores
a quemado o luces que parpadean pueden indicar problemas eléctricos. Estas
señales no deben ignorarse y requieren una revisión profesional.
3.
Evitar las conexiones improvisadas. El
uso permanente de regletas y extensiones para alimentar equipos de alto consumo
puede generar condiciones de riesgo. Los dispositivos de mayor demanda deben
contar con circuitos adecuados a sus características y a la normativa
aplicable.
4.
Verificar los sistemas de protección. Es
importante revisar periódicamente las condiciones de la puesta a tierra y
contar con protecciones correctamente seleccionadas contra sobrecargas,
cortocircuitos y sobretensiones. Cada una cumple una función específica dentro
de la seguridad eléctrica.
5.
Contratar profesionales calificados y utilizar
materiales certificados. Las modificaciones deben realizarse conforme a
la normativa nacional y, cuando corresponda, en coordinación con la empresa
distribuidora. Una instalación correctamente diseñada y ejecutada contribuye a
prevenir fallas y facilita la incorporación segura de nuevas tecnologías.
La revisión preventiva de
las instalaciones eléctricas puede representar una inversión inicial, pero
también permite identificar problemas antes de que ocasionen daños en equipos,
interrupciones del servicio o situaciones que pongan en riesgo a las personas.
En un contexto en el que los hogares dependen cada vez más de la electricidad,
mantener las instalaciones actualizadas y en condiciones seguras es una medida
esencial para acompañar la evolución tecnológica y proteger a las familias.
Comentarios
Publicar un comentario